Little Richard (Biografía)

Es muy difícil que cuando se diga rock and roll alguien no piense en los gritos de Little Richard. Quizás ningún otro artista, exceptuando a Elvis, tuvo un papel tan importante en la construcción de los cimientos del rock and roll. Será tal vez por eso, que él se llama a sí mismo “El Arquitecto del Rock and Roll”.

En sus grabaciones el ritmo frenético del piano y lo carraspeado de su voz en temas como “Tutti Frutti,” “Long Tall Sally” y “Good Golly, Miss Molly” hicieron del rock and roll una categoría aparte en la música. En sus presentaciones tocaba el piano con una energía que desbordaba por lo excéntrico de su vestimenta y maquillaje.

James Brown, junto a otros artistas, sostienen que los Upsetters, la banda que le acompañaba, fue la primera en marcar el ritmo del rock and roll.

Richard Wayne Penniman nació en Macon, Georgia el 5 de diciembre de 1932, en medio de la depresión económica y en el empobrecido hogar que compartía con 11 hermanos más. Hijo de un predicador adventista, desde niño absorbió como esponja el blues, country, gospel y el vodeville; que eran la esencia cultural de la comunidad negra del sur de los Estados Unidos, en ese entonces más empobrecido y marginada.

La música le rodeaba, pues todos los vendedores y predicadores de la zona cantaba e improvisaban para llamar la atención de los pasantes. El piano lo aprendió a tocar junto a un personaje de nombre “Esquerita” que en algún momento también grabó para Capitol Records.

En sus inicios empezó como cantante Gospel. Su personalidad extrovertida, además de su homosexualidad, sirvieron para que se convirtiera en el centro de atención en donde fuera, pero a la vez me provocaban tantos problemas que terminó dejando su casa.

En 1951 a los 18 años, ganó un concurso de talentos en Atlanta, tras lo cual la RCA Victor lo firmó para grabar. Cuatro discos que no despegaron fue el resultado.

Luego de la muerte de su padre ese año Richard regresó a Macon. Allí concoció a Bill Wright, un músico de Nueva Orleáns, quien fue una de las influencias más importantes sobre el artista.

La apariencia de Wright con vaselina en la cabeza, ropa llamativa y maquillaje en la cara, llamaron la atención de Richard al instante.

De viaje en Houston su contrato con RCA Victor expiró y grabó dos canciones para Peacock Records. Sus útlimas dos grabaciones para este sello fueron en 1955 y aunque permitían ver el estilo que lo definiría, aún estaba verde para convertirse en un éxito como cantante.

Lloyd Price, un amigo, le sugirió en 1955 que mandara una cinta de prueba a Speciality Records quienes quedaron lo suficientemente impresionados como para firmarlo inmediatamente y preparar una sesión de grabación en Nueva Orleáns.

La cita frente a los micrófonos empezó mal y parecía que no iba para ningún lado, hasta que en medio de un descanso Little Richard empezó a hacer bromas algo obscenas con el piano. El resultado fue “Tutti Frutti” y el inicio de la carrera de Little Richard y lo que lo ha hecho único: Los gritos de “¡woo!”, el golpe furioso de las teclas del piano, la base de saxofón y el sonido metálico de los platillos.

“Tutti Frutti” también fue su primer número uno. Lo irónico es que la versión de Pat Boone se colocó mejor en el hit parade. Boone intentó hacer lo mismo con “Long Tall Sally” el siguiente éxito de Richard, pero se quedó en el camino porque la audiencia, independientemente de la raza, preferían al original.

Entre 1956 y 1957 grabó una racha de éxitos que además se convirtieron en clásicos. “Long Tall Sally,” “Slippin’ and “Slidin’,” “Jenny, Jenny,” “Keep a Knockin’,” “Good Golly, Miss Molly,” y “The Girl Can’t Help It” se convirtieron en su sello distintivo y en el del rock and roll.

Sin menospreciar lo inimitable de su capacidad frente al piano, mucho de su éxito viene de sus compañeros en la orquesta que eran capaces de sostenerle el ritmo y aportarle a su estilo. Lee Allen en el saxofón tenor, Alvin Tyler en el sax barítono y Earl Palmer en la percusión eran quienes le acompañaban en las sesiones de grabación en Nueva Orleáns y Los Ángeles.

Sus apariciones en las películas de rock and roll también ayudaron a cultivar su imagen como una suerte de icono musical.

Estando en la cima del éxito comercial y con todas sus habilidades creativas puestas en la música, inesperadamente dejó el negocio para dedicarse a la religión. En 1957 cuando regresó de Australia se matriculó en Facultad Bíblica de Alabama.

Richard había sentido el llamado de la religión desde hacía algún tiempo. Sin embargo, la decisión más que sorpresa causó un shock que la audiencia y la industria musical tardaron en absorber. Aunque Specilaty siguió sacando temas inéditos que siguieron convirtiéndose en éxitos, Richard desapareció del mapa. Cuando por fin volvió a grabar fue para interpretar música religiosa para los sellos End, Mercury y Atlantic a inicios de los años.

Sin embargo, en 1962 Richard volvió a oír el llamado del rock and roll y se fue de gira a Inglaterra donde fue recibido con los brazos abiertos. En sus presentaciones le acompañaron algunos grupos noveles como los Beatles y los Rolling Stones.

En 1964 los Beatles grabaron su propia versión de “Long Tall Sally” con McCartney cantando al mejor estilo de Little Richard. Se dice que el hecho de que muchos de los invasores británicos lo hayan idolatrado lo empujó a protagonizar un regreso con todas las tuercas puestas en su lugar.

Ese mismo año “Bama Lama Bama Loo” se convirtió en un éxito modesto al que le siguieron varios intentos serios pero inspirados en la música de los 50. Ahora estábamos en los años sesenta y los gustos habían cambiado.

El resto de la década la pasó en un permanente “regreso” cambiando de disquera. En una de ellas tuvo como guitarrista de sesión a Jimi Hendrix. Pero lo que salvó su carrera fue el renacimiento del rock and roll a finales de los 60 e inicios de los 70, lo que le permitió meterse con fuerza en el circuito de la nostalgia.

Little Richard siempre ha sido un artista extravagante usando sacos exagerados y máscaras de maquillaje, a los que parece haber programa de televisión que no se resista, lo que finalmente le ha mantenido, inclusive hoy, como una leyenda viviente.

A finales de los años setenta volvió por los caminos de la iglesia, de los que se salió a la autopista del espectáculo a mediados de los años 80.

Desde entonces se ha mantenido vigente pero con un perfil propio de quien se ha convertido en un clásico. Aparece de invitado en discos, ha sacado sus recopilaciones y hasta grabó un disco de rock para niños.

A esta altura de la vida es probable que no consiga ese sencillo que lo haga regresar a las listas de popularidad, pero realmente ¿Quién necesita regresar si su música nunca se ha ido?

Extraido de http://www.radiodos.com

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